Rehabilitación de piscinas

Con el paso de los años, cualquier piscina necesita una rehabilitación que devuelva su funcionalidad y su aspecto original. Los materiales se degradan, los sistemas de filtración envejecen y las normativas de seguridad evolucionan. Rehabilitar a tiempo evita problemas mayores y alarga la vida útil de la instalación.

Cuándo rehabilitar

Las señales más claras de que una piscina necesita rehabilitación son las grietas visibles en el vaso, las manchas persistentes que no desaparecen con el tratamiento químico, la pérdida de agua superior a lo normal por evaporación, los azulejos o gresite desprendidos y un sistema de filtración que ya no mantiene el agua en condiciones óptimas.

Como referencia general, una piscina de hormigón con revestimiento de gresite requiere una revisión a fondo cada 15 o 20 años, aunque factores como la calidad de la construcción original, el mantenimiento recibido y el clima pueden acortar o alargar este plazo.

Tipos de rehabilitación

La rehabilitación puede ser parcial o integral:

  • Revestimiento: sustituir el gresite, el liner o la pintura del vaso. Es la intervención más habitual y la que mayor impacto visual tiene.
  • Impermeabilización: reparar o renovar la capa impermeabilizante para detener las fugas de agua.
  • Estructura: reparar grietas, reforzar el vaso de hormigón o sustituir secciones dañadas.
  • Instalaciones: renovar la bomba, el filtro, las tuberías y los elementos de iluminación.
  • Normativa: adaptar la piscina a las normativas vigentes de seguridad, accesibilidad y eficiencia energética.

Materiales modernos

La rehabilitación es también una oportunidad para incorporar materiales y tecnologías que no existían cuando la piscina se construyó. Las láminas armadas de PVC han ganado terreno frente al gresite por su facilidad de instalación y su impermeabilidad garantizada. Los sistemas de filtración de vidrio reciclado ofrecen mejores resultados que la arena tradicional. Y la iluminación LED subacuática consume una fracción de lo que gastaban las antiguas lámparas halógenas.

Costes orientativos

El coste de una rehabilitación depende enormemente del alcance de la intervención. Un cambio de revestimiento con lámina armada puede costar entre 3.000 y 8.000 euros para una piscina de tamaño medio. Una rehabilitación integral con renovación de instalaciones puede superar fácilmente los 15.000 euros. Solicitar varios presupuestos y comparar es siempre recomendable.

Rehabilitar una piscina es una inversión que no solo mejora su aspecto, sino que optimiza su funcionamiento, reduce el consumo de agua y energía, y garantiza la seguridad de los bañistas durante muchos años más.