Las piscinas con demasiado cloro pueden provocar mutaciones genéticas

Por Juan Carlos · 10 agosto 2021 · Noticias de Piscinas

Diversos estudios científicos han puesto de manifiesto que los subproductos de la desinfección del agua con cloro pueden tener efectos nocivos para la salud cuando su concentración es excesiva. Aunque el cloro es imprescindible para mantener las piscinas libres de bacterias, su uso inadecuado puede generar compuestos potencialmente dañinos.

Qué son los subproductos de desinfección

Cuando el cloro reacciona con la materia orgánica presente en el agua (sudor, cremas solares, restos de piel, orina), se forman compuestos conocidos como subproductos de desinfección o DBP por sus siglas en inglés. Los más comunes son los trihalometanos y las cloraminas, responsables del característico olor a cloro que en realidad no es del cloro puro, sino de estas sustancias derivadas.

Qué dicen las investigaciones

Investigadores de varias universidades han analizado muestras de agua de piscinas públicas y han detectado que algunas sustancias presentes pueden causar daños celulares en condiciones de laboratorio. Estos estudios se han realizado con concentraciones significativamente más altas que las habituales en una piscina bien mantenida, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela.

Lo que sí está demostrado es que la exposición prolongada a altas concentraciones de trihalometanos puede irritar las vías respiratorias, especialmente en nadadores profesionales y monitores de natación que pasan muchas horas en piscinas cubiertas con ventilación deficiente.

Cómo reducir los riesgos

  • Dosificación correcta: mantén el cloro libre entre 1 y 3 ppm (partes por millón). Más no es mejor.
  • Ducha antes del baño: reducir la materia orgánica que entra en el agua disminuye la formación de subproductos.
  • Ventilación: en piscinas cubiertas, una buena renovación del aire es fundamental.
  • Alternativas: sistemas de tratamiento con sal, ozono o radiación UV reducen la cantidad de cloro necesaria.
  • Control regular: mide cloro y pH al menos tres veces por semana con un kit de análisis fiable.

No hay motivo para dejar de bañarse

Es importante no caer en el alarmismo. Una piscina con los niveles de cloro correctos es un entorno seguro y saludable. El problema surge únicamente cuando la dosificación es inadecuada o cuando la higiene de los bañistas no es la correcta.

El consejo más práctico: mantén tu piscina con los niveles adecuados, dúchate antes de bañarte y disfruta del agua sin preocupaciones.